CRÓNICA CONCIERTO ROCKING BUMPERS / SALA ROCK & WHEELS

CRÓNICA CONCIERTO ROCKING BUMPERS / SALA ROCK & WHEELS
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Sábado 23 de febrero de 2019 era la fecha elegida para el concierto de los Rocking Bumpers en la Rock & Wheels de Chiclana. Un evento que vamos a intentar sintetizar en esta crónica, ya que celebramos que otro local apueste por el rock en directo.

El sitio no es novedoso aunque sí su ubicación. Para los amantes de las guitarras, las motos y la buena comida el nombre de Rock & Wheels es de sobra conocido, ya que abrió hace unos cuantos años, en su antiguo recinto situado antes de llegar al Polígono Industrial Urbisur y que pronto se quedó pequeño, ya que empezó el «boca a oreja» por toda la provincia y a los muchos atractivos hay que sumar la magnífica gestión por su propietario. Desde hace unos meses se encuentra al final de Urbisur, justo al lado del Centro Box, con zona suficiente para aparcar y un amplísimo comedor interior con terraza exterior. Bien decorado, tanto que parece que nos sitúa en algún punto de Estados Unidos, con predominio de motivos guitarreros, moteros y cerveceros, cosa importante pues su carta del líquido proveniente de la cebada es más que convincente y sigue manteniendo su estupenda cocina, lo que agradecemos los clientes, pues no se queda en un «fast food» al uso con grasa e ingredientes al azar y sin calidad. La carne es carne y todo está bien elaborado, con un punto especial a los amantes del picante pues ofrecen para sus platos cayena de árbol o la inenarrable habanero, aunque para comer la salsa con esos pimientos haya que firmar una autorización.

Pero La Caravana del Rock es una página de música, así que tras la introducción allá vamos. Tras el hilo musical con grandes clásicos del rock añejo, el hard rock o el rock sureño, contemplábamos mientras cenábamos como terminaba la prueba de sonido la banda en el coqueto escenario al final del Rock & Wheels, donde los seguidores se situaban justo debajo, con las mesas llenas y una íngente cantidad de personas al fondo. Un lleno colosal que demuestra que cuando se ofrece un buen producto musical la gente responde, aunque como de costumbre echamos en falta público más joven, pues la media no bajaba de los cuarenta años. También es buena señal que el inicio no se demoró, ya que estaba programado a las 23 horas y quince minutos después teníamos a los Rocking Bumpers iniciando su descarga a ritmo del «Pretty bad blues» de Ronnie Self. Toda una declaración de intenciones para este cuarteto jerezano, que como nos informaron al acabar el concierto llevan algo más de un año tocando. Un grupo de rockabilly que de momento tienen un «set list» amplio (tocaron una hora y media) con versiones de parte de la historia de la música, desde Johnny Cash a Elvis pasando por Stray Cats, aunque nos presentaron un par de temas propios. Buena actitud conectando con el respetable, con una formación con dos guitarras, la Fender de Julio y la acústica de Juanfran, que además es el vocalista y una base rítmica  con Carlos el batería y Carlos Ortega, todo un espectáculo con su contrabajo. Todo bien engrasado y que nos ganaban con el «Twenty flight rock» de Eddie Cochran, el «You´re my baby» que popularizó Roy Orbison, el mítico «Secret agent man» de Johnny Rivers, que tanto se ha escuchado en el cine o el «Baby let´s play house» de Elvis Presley. Un clásico tras clásico que enfervorizaba a todos los asistentes, calmándonos con los primeros y lentos acordes de ese medio tiempo que es «Please mama please» de Go cat go o esa maravilla que es el «Gunning for the dog» de Matchbox. El sabor añejo del «Drivin´wheel» de Robert Gordon, al que vimos en el Azkena Rock del 2010, dejaba paso al «No heart to spare» de los Go getters y un tema propio titulado «Flores secas«. Todo iba de maravilla pero ante «I got stripes» siempre hay que descubrirse porque eso es lo debido con Johnny Cash, así que bien elegida seguir con ese «mueve caderas» que es «Up jumped the devil» y otra composición de los Rocking Bumpers que lleva por nombre «La estación» y el rock con sabor añejo de Billy Fury y su «Don´t knock upon my door», de Johnny Powers y su «Long blond hair» o de Kenny Parchman con «I feel like rockin´». Ya aproximándonos al final llegaba «Rock this town», el inmortal tema de Stray Cats, que escuchamos en directo en aquel inolvidable concierto en otro Azkena por Brian Setzer, con Slim Jim Phantom a la batería y donde por única vez llegamos a ver un punteo con tres contrabajos en escena. «Honey hush» seguía manteniendo el baile en las primeras filas, tanto como «Rock ola ruby» o «Wild wild woman» para acabar de nuevo con Johnny Cash y «Ghost riders in the sky». Final estupendo para una banda a la que albergamos un futuro prometedor y que demostró como llevar público heterogéneo, pues entre los asistentes pudimos ver a unos cuantas «viejas glorias» del metal gaditano, entre las que incluímos a Juan Baena, guitarra de la banda de death- black Brutal Slaughter (como se ve no hay nada reñido) al cual le agradecemos las fotografías que ilustran esta reseña. Felicidades también a Rock & Wheels por este éxito en su programación y estaremos atentos a próximos conciertos, tanto como por volver a ver a Rocking Bumpers. Lo merecen. Háganos caso, estimado lector.

José Luis «El Director».

 
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