VERSIONES, ¿LA MUERTE DE LA MÚSICA PROPIA?

VERSIONES, ¿LA MUERTE DE LA MÚSICA PROPIA?
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Llevamos mucho tiempo planteándonos en nuestras “reuniones de empresa”, en el bar de la esquina, sobre la idoneidad de escribir un artículo abordando lo que vemos cada fin de semana en nuestros bares o salas que programan actuaciones de forma habitual.

Sabemos de la controversia que causa escribir sobre tan peliagudo tema, pero nuestra forma de entender la música en directo y nuestro apoyo a bandas que quieren dejar un pedazo de sí, bien en forma de imagen en la retina de algún espectador, o ¿por qué no?, quizás en forma de banda sonora de un corto, documental o lo que se tercie.

Después de hablar y tratar con bandas y dueños de bares programadores de conciertos, llegamos a una conclusión conocida por los que nos movemos por este ambiente, pero que no parece ser conocida por muchos…

*Foto propiedad de Fineart Merica.

Las salas que realmente aman la música y que han vivido épocas en las que se asistía a un directo para descubrir jóvenes o no tan jóvenes promesas, no tienen dudas en afirmar que su filosofía es apostar por bandas con repertorio propio, amén de colar de vez en cuando alguna banda de versiones fuera de lo que se ha establecido hoy día como standard de grupo de fin de semana, algo que antes era lo normal.

No podemos dejar pasar de largo en lo que basan su negocio las salas o bares que dedican parte de su tiempo a esto, pues suelen pagar un pequeño caché (sobre unos 200 euros) para luego intentar recuperarlo de las copas que se vendan a lo largo de la noche. Es un riesgo que asumen los dueños de locales y que entendemos que en aforos tan reducidos puede llegar a ser una empresa complicada, pero no por ello un impedimento para seguir haciéndolo.

A ello sumamos estos bares dedicados principalmente al ocio nocturno de fines de semana casi exclusivamente y que se han unido al carro de programar grupos exclusivamente de versiones o tributo, para así animar a la plebe ebria, dándoles algo al oído que les sea familiar y les haga redoblar el consumo de “combinados”. En definitiva, han conseguido llevar a sus locales a “pequeñas orquestas” actualizadas  de pueblo, antes dedicadas a bodas y bautizos y que ahora hacen su agosto de forma más continuada y muy coincidentes en repertorio entre unas y otras.

También podemos hablar de esos grupos “tributo” que lo más parecido que tienen con la banda a la que tributan es el logo de la banda original puesto como cabecera del cartel, viéndose más que el propio nombre de ellos y dando lugar a competencia desleal en el mejor de los casos.

Nosotros llevamos años asistiendo a actuaciones de bandas originales de la zona y también a bandas de reconocido prestigio nacional e internacional que nos visitan, por lo que no hemos encontrado una relación directa a la falta de asistencia a los eventos de bandas famosas, ahora sí, algunos apuntan a que al ofrecer los locales conciertos gratuitos o de entrada libre, como queráis llamarlos, eso está dañando  la costumbre de pagar. Ahí, nosotros creemos que tienen gran parte de culpa las administraciones que han programado durante años de bonanza grandes espectáculos de manera gratuita, pues no creo que una banda que empieza, sea rival para estos artistas ya consagrados, pero es cuestión de opiniones…

En nuestro peregrinar por las salas hemos encontrado artistas dignos de llenar aforos de 500 personas fácilmente, aglutinando a no más de 50 personas en el mejor de los casos. También hemos visto a grupos de versiones tocar para la gente de la barra, que con cierto desdén han girado de vez en cuando la cabeza para observar lo que hacían esos tipos subidos encima del escenario. Lo que sí está claro es que bares de moda a los que la música “se la pela” están programando a las bandas objeto de este artículo para intentar coger un pedacito de no sé qué tarta, porque hace tiempo que la tarta fue pisoteada y esparcida por el asfalto, pero que les vale para que algún despistado cante una de Loquillo, de Antonio Flores o de Rafael si se tercia, o de los Beatles, Rolling Stones o Dire Straits. Me da igual el caso. Eso sí, habría que mandar al corredor de la muerte a todo aquel que aún insista en destripar “Sweet child o´mine” pensando que le va a salir bien!

Sea como fuere, lo que está claro es que cuando la moda pase (que lo hará) todos estos grupos volverán a retomar sus bandas originales y negarán la mayor sin ningún tipo de pudor, a pesar de haber sido de los que más han rajado en el pasado sobre este tipo de actitudes, pero que por necesidades económicas o por apuntarse al carro de ganar dinero fácil, han decidido sucumbir a tal empresa.

Al final todo se resolverá con un…”¿Tú no hubieras hecho lo mismo?…..Pues no!

Por nuestra parte seguimos apostando por gente valiente que se encierra en su local de ensayo a trabajar los temas compuestos en casa después de una borrachera, o en una noche de insomnio, o en el baño al ocurrirse ese “killer riff” o en ese paseo resacoso, etc.

Pero como nuestra intención no es destruir sino construir, animamos a todo aquel que tenga interés por la música en directo a que asista a su bar o sala preferido a disfrutar de una buena banda local o internacional y que si va a ver un grupo tributo o de versiones, que por lo menos vaya a ver a uno bueno que le haga recrear ,en cierto modo, lo que intentaba transmitir la banda original.

Por Sergio Guzmán.

 

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2 comentarios

  1. Coincido con lo que publicais, añadiría un sector al que no habeis nombrado. La cantidad de “empresas de bodas” o “asociaciones de yoga” que se han apuntado a esto de organizar conciertos. Todo con muy buena imagen, eso si, página web, redes sociales, etc, pero sin tener ni idea de cómo vender un concierto o festival. Hacer un cartel lo hace cualquiera, coges el teléfono, acuerdas la fecha y para ellos ya está hecho todo el trabajo. Por eso estamos teniendo últimamente en la provincia suspensiones de festivales con la presunta justificación de que no se venden entradas, cuando muchos a los que preguntas ni se han enterado que había un concierto o festival. Que siga dedicándose a lo que saben.

    • Gracias Rafa!
      La verdad que este artículo da para hacer dos o mas partes. Podríamos haber añadido como algunos nos apuntaban en privado a que se está “robando” propiedad intelectual al artista y que entonces el negocio no es muy lícito, pero preferimos no calentar mas el ambiente porque hay mucha gente viviendo de las versiones y es difícil no caer en la crítica dura y desmesurada de muchos.Lo lanzamos como tema de debate porque hay mucha gente que nos reclamaba tratar el tema, nosotros solo damos nuestro punto de vista como punto de partida, solo eso.

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