CRÓNICA NO SIN MÚSICA FESTIVAL 2018

CRÓNICA NO SIN MÚSICA FESTIVAL 2018
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La Caravana del Rock no debía perderse uno de los eventos más importantes del año, el Festival NOSINMÚSICA, puntero entre los festivales de la provincia de Cádiz y de Andalucía en general. De nuevo, la edición ha sido todo un éxito, tanto a nivel de público, a nivel organizativo como en el propiamente musical, con grandes sorpresas y conciertos memorables.

                Los accesos e instalaciones del recinto funcionaron a la perfección, sin encontrarnos con colas ni ningún otro tipo de engorros en las barras, zona de restauración o baños. Es el fruto de la hacer las cosas con planificación y con cabeza, ni más ni menos. A veces muchos festivales (y si buscan en la prensa, tendrán noticia de más de uno este mismo verano) pecan de ambiciosos y esto pasa factura al usuario, que termina por exasperar a la gente y hacer que se olviden del motivo por el que están ahí: pasar un buen rato y relajarse. Ni siquiera hubo problemas de masificación, todo lo contrario, incluso en los conciertos con más audiencia, era relativamente cómodo verlos.

El difícil trabajo de coordinar con puntualidad a músicos en ambos escenarios fue sobresaliente, con un trabajo muy bien logrado por parte de los stage managers y demás personal de la organización.

                Técnicamente, el festival cuenta con buenos medios a nivel de luces, imagen y sonido, si bien, sí que había algunas dificultades con el sonido en el escenario pequeño, con una “pelota” de graves que en ocasiones resultaba molesta y difuminaba la definición de bajos y teclados en algunas ocasiones.

Pasando a nivel musical, comentar que los tres días han sido agotadores. Hemos intentado ver prácticamente todo pero ya con la edad llegan unas horas en las que no se aguanta tanto y cuesta poder ver todas las actuaciones.

El Jueves 19 se inició con la actuación de los peruanos We The Lion, un grupo en la onda pop-folk-buenrrollero. Su propuesta era novedosa desde la propia ubicación de los músicos en el escenario, formando una línea en vez de varias como es habitual. Su música es un combinado de neo-folk con claras influencias que se materializaron en dos versiones: “Ho Hey” de The Lumineers y “No cars go” de Arcade Fire.

Tras ellos pasamos a la elegancia de Estíbaliz que, pese al calor y no ser su terreno habitual, defendió su preciosista propuesta de soul – blues con una banda de acompañamiento de lujo. Será interesante seguirla, pues promete, y verla en salas de menor aforo donde seguramente se mueva como pez en el agua.

Y de esta manera llegó el primer torbellino del festival: Marky Ramone. Qué decir… la apisonadora se puso en marcha y no paró hasta soltar una veintena de canciones tocadas una detrás de otra con toda la actitud punk-rock posible. Además del mítico batería, último miembro de la formación, destaca la presencia de Greg Hetson, guitarrista de bandas como Bad ReligionCircle Jerks o Redd Kross, entre otras. Una hora de pura adrenalina que dejó un serio problema a la siguiente artista…

 

…que no es otra que Merche Corisco. La madrileña afincada en nuestras tierras tuvo el difícil papel de afrontar su pop – rock – canción de autor tras la anterior actuación. Lejos de achantarse, supo poco a poco ganarse al público y demostrar que lleva tiempo en esto y se las sabe para transmitir su arte.

Tras las obligadas visitas a las barras y puestos de restauración, poco a poco iba cayendo la tarde y entrando más gente en el recinto, repitiéndose la frase de “¿pero no has visto a los Ramones?”. Digno de mencionar porque la impresión aún duraba. Llegó uno de los momentos esperados del día, con la actuación de La M.O.D.A. Su estilo, pop – folk – tabernero de voz melancólica y rasgada nos evoca a otras bandas como The PoguesDropkick Murphys o Flogging Molly, pero por su lado más tranquilo. Destilan tonadas urbanas (como el precioso telón de fondo con el que actuaron) y cantan a las vivencias y preocupaciones de nuestro tiempo. Una delicia para los asistentes, que bailaron de lo lindo. A nosotros quizás nos faltó ese lado más gamberro que sí tienen sus referentes. A nivel instrumental, nos destacó el trabajazo de su bajista, verdadero sostén de la banda.

Astropálido fue la siguiente banda que salió a escena, con su indie – rock  con dosis de épica y sintetizadores que los ubican en las coordenadas de otros grupos nacionales como IZAL o Vetusta Morla.

Con esto llegamos a uno de los cabezas de cartel de la primera jornada del NOSINMÚSICASidecars. La banda contó con un sonido brillantísimo, 100% Telecaster, y con su actitud rockera. Sus canciones nos recuerdan a otras bandas como Quique GonzálezTequila o Pereza, si bien en ocasiones nos dio la impresión de “esto lo he oído antes”, aunque sin saber identificarlo. Desde luego, saben tocar y el nivel de arreglos fue impecable.

De nuevo pasamos al Second Stage donde tuvimos, a nuestro juicio y sabiendo todos cuáles son nuestros gustos, la segunda explosión de la jornada. Dinero. Viejos conocidos a los que, literalmente, hemos visto crecer desde sus inicios hace poco más de una década. Y vaya si han crecido y vaya si siguen dándolo todo en cada directo, hasta la última exhalación. Disfrutamos de lo lindo y nos quedamos con ganas de más.

Tras ellos, comenzó el segundo cabeza de cartel en el Brugal Stage, la Mala Rodríguez. La gaditana jugaba en casa y desde un principio se entregó a su público, en una actuación cargada de ritmo y fuerza. Casi acabando, decidimos retirarnos, que la edad no perdona y al día siguiente aún tocaba trabajar. Nos quedaron pendientes Alan Nepa (viejos conocidos) y la Pompa Jonda.

La segunda jornada comenzó con la sorpresa de Shinova, una banda exquisita con un frontman a las maneras de Carlos Tarque, encandilando al público y demostrando que pese a la hora y el calor, son unos profesionales que se ganan a la gente como saben hacer: con buenas canciones y muchas ganas. La banda cuenta con un sonido pulidísimo, heredero del hard rock y con arreglos de bandas más alternativas como Editors o Interpol, que pudimos degustar en los teclados y guitarras. Impresionante el trabajo de los dos guitarristas. De diez.

San Remo nos regaló a continuación una delicatessen pop en la que pudimos ver a una banda que disfruta de lo lindo y que se ve cómoda con su propuesta. Su nuevo EP “Mañana será tarde” se constata como uno de los más interesantes en lo que va de año.

Viva Suecia, una de las bandas más aclamada por los medios, fue la siguiente en el escenario principal, desglosando sus canciones y gustando a los más fieles, que las coreaban sin parar. Se sitúan de nuevo en la escena independiente / alternativa del país, de marcadas influencias anglosajonas. Si bien los conocíamos de sobra, nos dio la sensación de que podían haber dado más en su actuación. Tal vez el calor, que por esas horas era bastante notorio.

Supersonika sí supieron lidiar con esas dificultades referentes a la hora y temperatura y con su rock sureño levantaron a la gente. 100% rock. Dos pulgares arriba.

Y con ese buen sabor de boca, comenzó uno de los platos fuertes de la noche, Kase O. El que fuera uno de los líderes de Violadores del Verso ofreció todo un recital de su lírica y métrica, en ocasiones sorprendente y de la mano del grandísimo R de Rumba a los platos y Xhelazz a los coros. Vibrante, picante y cargado de mensajes de esos que sacuden tu conciencia y te recuerdan cómo podemos hacer de este, un mundo mejor. Puso al público completamente bocabajo, vaya. Está claro por qué es el número 1, sólo hay que verlo para saberlo. Respeto.

Después de la actuación de Kase O pasamos al Second Stage donde pudimos ver a Triángulo Inverso. Quizás el sonido les jugara alguna mala pasada o tal vez no, pero el cantante desafinaba continuamente y este hecho, notorio y comentado, no te permitía degustar el resto de la actuación.

                Sorprendidos y no para bien por lo sucedido, pues no es habitual y menos en bandas ya bastante consolidadas como son Triángulo Inverso (con un amplio currículum de directos en su haber), pasamos al escenario principal, donde IZAL se coronaron como los reyes de la jornada, arrastrando a un numerosísimo público a su universo. Sus letras y melodías destacaron y fueron coreadas por cientos de voces, que disfrutaron de lo lindo. Me recuerda gratamente a la brillante actuación que dieron Lori Meyers en la anterior edición del NOSINMÚSICA. La propuesta, además de destacar obviamente en lo musical, tenía una preciosa puesta en escena, con un curradísimo juego de luces y proyecciones.

                Y ya, de vuelta al escenario número 2, vivimos la que, a mi juicio, fue la actuación más brillante de todo el festival. Los emocionantes Rufus T. Firefly nos pusieron los pelos de gallina con sus ensoñaciones y psicodelias. Tras los últimos cambios en la banda, se consolidan de nuevo y continúan su viaje consiguiendo llevarnos a una realidad paralela. Aquí, a nivel musical, hay muchos quilates en todos sus miembros. Como digo, fascinantes.

Con Dorian concluyendo su actuación, y ya algo cansados porque 9 conciertos seguidos son muchos, nos recogimos hasta el día siguiente. Dorian tenía la mitad de la batalla ganada desde un principio, con cantidad de fieles seguidores dispuestos a bailar con su electropop. De nuevo, felicitar a la organización porque este eclecticismo en la programación es lo que hace el festival verdaderamente interesante. Sabemos que Lost Bullet y Zoéconcluyeron exitosamente sus actuaciones en la jornada de este viernes.

Tercera jornada. Cafelazo con hielo en El Lucero (otro clásico del festival) y p’adentro que están arrancando los Milkyway Express. Aunque son viejos conocidos y los hemos visto en directo más de media docena de veces, su blues – rock, bien pantanoso, nos sigue gustando. Actitud, un sonido potente, un guitarrista sobresaliente y un público entregado son el resumen de lo que nos ofrecieron los sevillanos. Como debe ser, vaya.

Last Drop continuaron con su sonido stoner rock, y en la onda de grupos como Audioslave. Muy interesantes y serán fruto de una próxima reseña en nuestra página. Atentos pues.

A continuación llegaría otro de los platos fuertes del festival, Vintage Trouble. Si los conocías de antes, siempre te sorprenden y si no, la palabra es estupefacto, como vimos a gran parte del público, mirándose entre ellos con caras de “de verdad está pasando esto?”. Soul, rythm & blues y rock a litros en un cuarteto de sonido impecable (más acompañamiento de teclado y percusión). Es imposible obviar el terremoto, en especial el formado por Ty Taylor, una suerte de James Brown contemporáneo que es capaz de poner al mismísimo Bruno Mars en su sitio. Hizo sudar a su asistente de stage, que no era capaz de seguirle el ritmo en sus carreras y diabluras hasta que…volvió a hacerlo, bajó al público. No es que bajase al foso si no que se armó con un micrófono inalámbrico y se sumergió entre los que allí disfrutábamos. Tras varias carreras acabó en la zona VIP y rematando la jugada subiéndose a la torre de sonido y luces, situada a unos 80 metros del escenario. Desde allí la lió parda, como se suele decir y dejó impactado a los que no sabían qué tipo de show ofrecen. Memorable, esta es de las actuaciones que pasan los años y no puedes olvidar. Y humildes en su condición de visitantes al reconocer públicamente en su Facebook que para ellos, tocar antes de Bunbury era todo un placer. Ahí queda…

Santísima tuvo un difícil papel, al igual que Merche Corisco tras la actuación de Marky Ramone, aunque supieron defender decorosamente su posición en el Second Stage a base del rock más canónico y mantener al público bien atemperado para la actuación de Bunbury.

Bunbury, el primer cabeza de cartel de la jornada demostró de nuevo que es quizá el artista español más relevante por muchas cosas. Por su música, por su actitud, por ofrecer siempre el 100% en todos sus conciertos en más de 30 años de trayectoria y por lo increíblemente buen creador que es. Sus etapas demuestran que es un artista siempre creciente y siempre afilado. Por supuesto, huelga decir que la entrega del público fue absoluta, tanto en su propuesta de su etapa en solitario como con las 3 versionazas que se marcó de su etapa con Héroes del Silencio. Y digo versiones porque en vez de conformarse con tirar de clásicos con un simple lavado de cara, adaptó estas dándole unas vueltas de tuerca de más y proponiendo un nuevo plato.

Con respecto a la banda de acompañamiento, qué decir. Los que estuvisteis ya pudisteis comprobar como son la verdadera élite musical de este país. Magníficos en todos sus aspectos. Cerró su actuación con “Lady Blue”, del disco Flamingos, un descarado e impresionante homenaje a David Bowie.

                Tras el conciertazo nos fuimos a ver una de las bandas que más ganas teníamos de ver en el festival, El Lobo en tu Puerta. Su disco fue uno de los más sorprendentes en las últimas reseñas que realizamos en La Caravana del Rock y queríamos ver cómo lo defendían en directo. Esperábamos rap – rock – blues pantanoso y lo que nos encontramos fue un concierto a ratos contundente y bien afilado y a ratos aturullado y sin pies ni cabeza. No podemos dejar de ser sinceros y decir parafraseando aquel anuncio que “la potencia sin control no sirve de nada”. Quizá hayan perdido una oportunidad única en su carrera musical: el hueco entre Bunbury y Residente. Una media hora para darlo todo y ganarse muchos puntos. Esperamos verlos de nuevo y seguro que quedamos con otra impresión.

Residente salió a escena con un mínimo retraso, el único que hubo en tres días y 33 bandas, lo cual destaca de nuevo el excelente trabajo de la organización en general y de los stage managers en particular. Con un batería exquisito y un sonido muy diferente a todo lo que habíamos visto empezó su retahíla musical con sus brillantes letras, su actitud chulesca y todo lo mejor que nos viene ofreciendo desde su etapa en Calle 13. Potentísima actuación la del puertorriqueño que dejaría paso a Los Labios y a La Pegatina, como cierres de fiesta del festival aunque unos servidores, al igual que en las anteriores jornadas, ya no pudimos aguantar tanta fiesta

Desde la Caravana del Rock agradecer a la organización la atención prestada, felicitándoles de nuevo por su trabajo (hubo muchísimos reconocimientos por parte de las bandas) así como dejar claro que es uno de los festivales más interesantes de este país. En él descubres bandas que por tus gustos ni siquiera le darías la oportunidad de una escucha, muchas de ellas, gratas sorpresas. Si lo que te gusta es la música y tienes la mente abierta, esta cita anual es fundamental.

El ambiente, pues de lujo, sin incidentes y con todo el buen rollo que le caracteriza. Sinceramente, deseando volver a la edición 2019 e irnos enterando de las sorpresas que nos deparan.

Nacho (Erasmus Arne Saknussemm).

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