Reseña Gone is gone – Echolocation (2017, Rise Records)

Reseña Gone is gone – Echolocation (2017, Rise Records)
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Aunque el álbum del supergrupo Gone is Gone salió el pasado mes de Enero, quería hacerle la reseña y dar mis impresiones. La banda está formada por Tony Hajjar (At the Drive In) a la batería, el compositor de bandas sonoras Mike Zarin a las guitarras y teclados, Troy Van Leeuwen (Queens of the Stone Age) como guitarrista principal y Troy Sanders (Mastodon) al bajo y como vocalista principal. Con semejante All-Star, lo que podíamos esperar es una fusión de estas bandas y no, lejos de hacer las cosas fáciles, presentan disco casi experimental en el que dan rienda suelta a sus inquietudes.

Presentan una docena de temas, 11 de ellos propios y una sorprendente versión del “Roads” de Portishead que pone la piel de gallina. Podría decirse que están en tierra de nadie y que ninguno de los temas tendrían cabida en los álbumes habituales de los componentes.

Guitarras preciosistas que ejecutan infinitos diálogos entre ellas, teclados atmosféricos y slides se unen a la poderosa sección rítimica, con una batería complejísima y un bajo poderoso. Sobre todos ellos, el rugido de la voz de Troy Sanders. Espectacular.

Los leit motivs se repiten a lo largo del disco, a modo de ideas conceptuales, aunque sin llegar a ser un disco conceptual propiamente dicho. Paisajes sonoros que pasan de atmósferas casi etéreas al stoner -hard – rock más contemporáneo en segundos, pasando por guiños noventeros al Rock alternativo, hoy en horas bajas y pendiente de reinventarse.

Destacan piezas como “Sentient”, con el que abren el álbum. Una suerte de sonidos envolventes que crecen hasta que la voz de Troy Sanders se toma el control, casi de manera épica. Otras joyas del álbum son “Gift”, “Dublin” y “Ornament”, que junto con “Slow awakening” y “Fast awakening” (que son el mismo tema, uno tocado a bajas revoluciones, casi en trance y en segunda instancia, muchísimo más rápido y contundente en una interesante combinación que debe ser una pasada en directo) forman las líneas maestras del disco.

En general, comentar que es un álbum muy poco comercial y más la expresión de unos musicazos en sus bandas paralelas. No es fácil de llegar a meterse en él y hacen falta unas cuantas vueltas hasta que te atrape. Como dijimos al principio, no podemos esperar que suene a una mezcla de los grupos de los que provienen si no un ejercicio paralelo de creatividad.

 

¿Avant garde stoner? (7/10)

Nacho (Erasmus Arne Saknussemm). 

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