CRÓNICA PRIMERA Y SEGUNDA JORNADA FESTIVAL NO SIN MUSICA

CRÓNICA PRIMERA Y SEGUNDA JORNADA FESTIVAL NO SIN MUSICA
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NO SIN MÚSICA 2017… ¡GRANDIOSO! | POR BELÉN PERALTA

En La Caravana del Rock pensamos que no debe ser nada fácil meterse en la cabeza de los organizadores del No Sin Música en Cádiz, Omar Osuna y Faly Hermida. Cuadrar agendas de grandes artistas y otros emergentes que van haciéndose su hueco merecido en el pop rock nacional, cerrar contratos no solo con ellos, sino con las marcas patrocinadoras, organismos oficiales, entidades privadas, asegurar la presencia de la Guardia Civil, Policía Local, servicios sanitarios, miembros de seguridad privada, coordinar el servicio de prensa, personal de todo tipo, desde camareros a técnicos de sonido, luces, escenografía, etc., etc., etc. Un trabajo que empieza cuando termina el No Sin Música de ese año para ir pergeñando lo que será el siguiente. Y en este 2017 la ocasión era ideal, pues se cumplían cinco años del que ya empieza a ser uno de los festivales de referencia en nuestro país.  Yo os contaré lo que viví en las dos primeras jornadas del NSM y mi compi Nacho ya os ha adelantado qué pasó el sábado, día de cierre del fest.

QUÉ ROLLAZO

Pero criaturas caravaneras, no nos entendáis mal. Al igual que “qué bastinazo” en Cádiz tiene connotaciones positivas o negativas, ya sabéis que con “rollazo” pasa exactamente lo mismo (en este caso, positivo, obviously). Y lo más gracioso: todo tipo de fauna. Desde el pijo más pijo hasta el heavy veterano o el indie sediento de caffeína (sí, con dos f). Chicas monas con flores en el pelo y vestidos muy boho chic y otras con trajes de cóctel y taconazos (quizá vendrían de boda, es lo más razonable, porque si no, de qué). Chicos con polos de Ralph Laurent (originales, nada de imitación), camisas perfectamente planchadas o con camisetas negras raídas de trajinar concierto tras concierto heavy. Flipamos con el personal que se veía en el NSM. No, este año no hubo langostino gigante (Ver crónica del NSM 2016).

Para abrir movió ficha El Kanka con su movida rastafari (cada vez por cierto más tropical y caribeña) que ya conocíamos de un NSM anterior. Divertido como siempre y contagiando un buen rollo difícil de superar. Queremos al Kanka y a su grupo más veces por tierras gaditanas que para eso son vecinos.

Este año, contrariamente a lo que anticipé en mi previa, el escenario secundario no es como el de veces anteriores. No llega a ser tan grande como el Brugal Stage (el principal), pero telita, porque sí que es como el Brugal pero en miniatura. Un escenario mucho más digno y acorde al fest, foso incluido para los chicos de la prensa. Se echa de menos esa cercanía que había con el tipo de escenario anterior, pero, sinceramente, No Sin Música ha ganado mucho con este cambio. ¡Bravo! Además, la empresa de lácteos Kaiku instaló un divertido stand en el que, a cambio de una foto, la peña podía llevarse una cámara instantánea, de estas tan chulas que están muy de moda.

Iván Ferrero salió a escena con una camiseta del staff del NSM, un detalle que nos llamó la atención. Contagió su entusiasmo a la peña que ya a esa hora empezaba a llenar el muelle. Al poco de empezar ya estaba preguntando si se estaba a gustito. El reloj marcaba las ocho y media de la tarde y aquello, aunque llevaba ya dos horas funcionando, parecía que acababa de empezar. Se nos iba la tarde en un soplo. Impresionante el momento en que hizo cantar a todo quisqui… Gran rollo con el público recordando un viejo verano de los años ochenta. Nos encantó Iván Ferrero con temazos como Pájaro azul, Años 80, El pensamiento circular o Turnedó. Grande.

Por otra parte, es decir, en el Tricentenario Stage, Twanguero hacía moverse al personal a base de bien. Una excelente muestra de un estilo ecléctico que combinaba a la perfección la cumbia, el chachachá, el rock and roll o el blues, todo ello aderezado con un gran juego de metales y percusión. Un particular sonido twang que se mueve entre la guitarra española, el puro folk americano, el tango, el flamenco y un abrumador dominio del fingerpicking. “Ragtime en español” como aseveró el frontman de Twanguero, por cierto, encantador con La Caravana del Rock, pues, que sepamos, fue el único medio que logró fotografiarse con  él nada más terminar su apabullante actuación. El selfie salió algo turbio pero es que los nervios son lo que tienen… Todos los temas tenían su encanto, pero yo destacaría el momentazo Guitarra dímelo tú, la canción que interpreta con Bunbury. Grandiosa.

Y SE FUE CALENTANDO EL AMBIENTE…

De vuelta al portentoso Brugal Stage, León Benavente, otro grupazo viejo conocido del No Sin Música, enardeció con su buen rollito a la masa que ya a esas horas abarrotaba tres cuartos del espacio habilitado para los conciertos. Imaginamos que el otro cuarto engullía las pizzas y hamburguesas de retinto que sacaban sin parar las food tracks instaladas allí para matar el gusanillo al personal. Colas y colas pero que merecían la pena. La verdad es que es comida rápida pero de calidad. Felicidades, aunque si la organización pusiera alguna furgoneta de comida más, no estaría mal.

Abraham Boba y sus chicos, como decíamos, nos hicieron volar a Babilonia y a otros lugares con sus temas con carácter indie-techno-rock alternativo (si no existe ese estilo, acabo de inventármelo). Qué buenos con clasicazos del grupo como Ser brigada, Ánimo, valiente, Tipo D o Gloria.

Por cierto, otros grupos que fueron pasando por el escenario secundario fueron Beggar’s House, Sex Museum y Ant or Man, también con excelentes actuaciones.

Y ahí llegó uno de los platos fuertes de la noche. Si Amaral ya nos conquistó con su excelente directo en un anterior No Sin Música, el concierto del jueves corroboró lo que ya sabíamos: que Juan y Eva la lían bien gorda porque son gente que ya tienen un oficio, un bagaje, y cómo se nota… Temas más recientes combinados con auténticos himnos, canciones conocidas por todos y coreadas hasta enronquecer las gargantas: Días de veranoMarta, Sebas, Guille y los demásEl universo sobre mí, Estrella de mar, entre otros muchos. A todo ello, Eva, ataviada como una diosa con un top negro, mallas y una preciosa falda de tul, parecía que emergía de la luna que adornaba el fondo del escenario y que, conforme avanzaba la actuación, iba menguando hasta desaparecer del todo. Una luna llena que fue engullida por la oscuridad a la vez que finalizaba una gran, enorme actuación. Pedazo de directo.

Sidonie bajó telón del primer día del NSM17 ante el fervor de las miles de personas que abarrotaban el muelle de Cádiz. Era un caballo ganador, el mejor sello que podía cerrar el comienzo del festival. Marc y sus chicos protagonizaron momentos de auténtico delirio. Momentazo karaoke con cartelones incluidos en No sé dibujar un perro.  “El peor grupo del mundo” supo meterse a todo quisqui en los bolsillos, los indies y los que no lo eran. Coreamos con ellos temas como Carreteras infinitasSiglo XXOs queremos o Un día de mierda. Geniales.

PERO… ¿DÓNDE ESTÁN LOS TAXIS?

Sabemos que no es culpa de la organización, por otra parte, impecable, sobre todo en cuanto a puntualidad, pues los grupos se sucedían sin dar margen ni a usar el baño: una puntualidad marcial que ya le gustaría tener a más de un evento multitudinario de este tipo. Pero tenemos que referirnos al temita de los taxis.

Sabemos que muchos de ellos tuvieron que desplazar a peña que dormía en El Puerto de Santa María, San Fernando, Chiclana, o incluso Jerez, y claro, los recorridos eran largos y por eso tardaban en llegar. Pero lo de estar en cola a las tres y pico de la mañana durante tres cuartos de hora a pie quieto tras estar en el concierto desde las seis de la tarde… eso… eso no tiene precio. Por favor, a quien corresponda: para el año que viene, provean de más taxis a la ciudad de Cádiz, que buena falta hizo. Desde aquí por cierto saluditos a María y Miguel, cachondísimos vecinitos de cola que se ganaron su parcelita en el cielo esa noche cuando dejaron que esta humilde redactora compartiera taxi con ellos. Y es que una estaba muerta matá y ya, cual Rambo, no sentía las piernas. Queremos más taxis. He dicho.

 

***

 

VIERNES, SEGUNDO DÍA DE NO SIN MÚSICA 2017

Con las fuerzas pelín recuperadas, arrancaba el segundo día de festival con sabor sevillano: Pájaro, en una hora bastante intempestiva para lo que es un fest, pero absolutamente imprescindible por temas de cuadrar horarios, ofreció una buena muestra de su música ecléctica pero bañada sobre todo de rock. A pesar de lo tempranísimo de la hora, ya había gente con ganas de saltar. Y eso, a pesar del calorazo que hacía en esos momentos. ¡Dios!

Rock and Rolla continuó después desde el Tricentenario Stage con un rolla-zo buenísimo (nótese el juego de palabras, jiji) que hizo saltar y botar a cantidad de gente, que además disfrutaba en esa zona haciéndose selfies con el buque escuela Juan Sebastián Elcano, anclado en el muelle a la espera de partir poco después del festival. Cuando luego llegó la noche, la estampa del precioso barco iluminado era sobrenatural. Brutal, diría yo. Por cierto, alguien nos comentó que el frontman del grupo gaditano le sonaba en ciertos momentos a Carlos Tarque y su grupo Mclan. Y sí, así nos pareció.

Continuaba sin pausa el festival y cuando le tocó el turno a Quique González con sus Detectives, la gente flipó. Pero más aún cuando presentó en escena a Carolina Morgan, con la que cantó su conocida Charo. Increíble la voz y la sensibilidad de esta chica que, a sus veintipocos, promete y mucho. Nos emocionó como hacía tiempo que no sentíamos.

En el Tricentenario Stage, Guillermo Alvah y Los predicadores la liaban conquistando a la gente. Qué buenísimo el solo de armónica en algunos de sus temas. A estas horas, el personal ya botaba como poseído. A           mí su solista me recordaba mucho al alcalde de cierta ciudad andaluza que siempre va con su mochila negra a cuestas… Por cierto, en esta banda también toca uno de los componentes de Rock and Rolla. Pluriempleo al canto.

¡BUSCA, BUSCA… A LOS ELÉCTRICOS!

En ese momento nos tomamos un café bien frío (se repartían por decenas en el festival, yo lo flipaba cuando vi a gente con cajas y cajas de botecitos de café by the face) porque hacía falta cafeína para botar al ritmo que marcó gente como El Langui. Un tío sanote, divertido, con una banda sumamente cachonda y que sonaba muy bien. Un rap urbano pero alejado del típico que todos imaginamos cuando nombramos ese estilo musical. Gran cachondeo cuando dedicó con cariño su ya famoso tema al hurón albino… “¡Busca, busca!”, cantábamos todos  una y otra vez. Qué buen rollo el del Langui interactuando tanto con la peña. Transmite un rollazo que no tienen otros artistas y nos alegramos por ello.  Momentos de confusión casi al final cuando El Langui quiso que le acompañaran unos niños y niñas en el escenario para cantar su ya famoso himno contra ese lamentable problema que es el bullying. Tras un par de minutillos de rogativas del cantante (la organización en principio no permitía que subieran al escenario por el tema del derecho a la intimidad del menor), finalmente Hugo y otros niños y niñas hicieron de coristas por unos minutos. Y es que El Langui es mucho Langui.

Sin tiempo a respirar, una de los grandes bandas de la noche y una de mis debilidades. Si por mí fuera, hubieran actuado en el gigantesco Brugal Stage. Absolutamente brutales, más eléctricos que nunca pues ofrecían un adelanto del álbum que están preparando, Jaime Moreno, el frontman de The Electric Alley, junto a Nando Perfumo ―absolutamente magistral―, Sergio Reyes y Rafa González, enardecieron al personal. Me rindo absolutamente ante este grupazo más en forma que nunca. Arrancar sin respirar. Qué cracks. Y para dar posteriormente un respirito, tiempo para baladas de los chicos más eléctricos del rock gaditano, donde The Electric Alley hicieron partícipes a todos. ¡Cómo se pasan!

Turno para Rosendo, que tras The Electric Alley, demuestra que los años no pesan: al contrario, la veteranía es un grado. Combinó temas más antiguos y conocidos con otros nuevos como Sol, de su nuevo disco. Ahora bien, el más absoluto delirio llegó cuando tocó temazos como Maneras de vivir, el clásico de Leño, o el combativo Pan de higo, que no ha perdido ni un gramo de actualidad. Pero, pero, pero, el éxtasis, el orgasmo absoluto de miles de gargantas cantando a la vez llegó con Agradecido. Brutal. A este señor no se le puede llamar Rosendo a secas. Don Rosendo Mercado, señores. Alucinante.

Ahora le tocaba al cordobés Mario Díaz, que no era la primera vez que visitaba el festival. Nos encantó su rollo, animando a Cádiz a que hiciera mucho ruido. Cantaba “¡Un corazón así de grande no puede vivir!”. Repaso a Está en ti y Gloria bendita y paseo por su etapa con Los Aslándticos. Muy buenas sensaciones las que nos dejó Mario Díaz en su paso por el NSM2017.

…Y ESTO SE IBA ACABANDO…

Terminada su actuación, los ojos ya estaban pendientes del escenario grande, el Brugal Stage, porque estaba a punto de salir los murcianos de Mclan liderados, cómo no, por el incombustible Carlos Tarque. Si hace un par de años vestía en el NSM con una elegante chaqueta roja, imagen que nos impactó, esta vez la cambió por el color de Prince, el púrpura en rico terciopelo. Qué alucine de grupo en directo: cada vez que los vemos nos gustan más. Por supuesto no faltaron sus temas estrella, Carolina y Llamando a la Tierra, que fueron coreados por fervor por la peña que petaba la explanada del muelle.

Tras la banda Enseco en el Tricentenario Stage, cerraron sobre las tres y media de la madrugada Los Zigarros, un grupo también esperado, aunque ya mucha gente, sobre todos los que estábamos desde las seis de la tarde en el fest, nos encontrábamos más reventados que una sandía contra el asfalto. Por favor, señores del NSM: sillas, bancos del parque, sofales, banquitos del chino, lo que sea, pero por favor, necesitamos sentarnos un ratito, sobre todo los que estamos allí al pie del cañón desde la primera actuación hasta la última. Insoportable el dolor de espalda y de piernas cuando llevas dos días de fest y con tantas horas encima. Y no nos quejamos solo nosotros: muchos de los que asistieron lo decían. Celebraban la excelente organización, pero se quejaban del precio de las bebidas y de la falta de asientos. Muchas horas sin apoyar el culete, mucho calor que hay que aplacar con bebidas y por tanto mucha tela que cortar (=flecos que hay que resolver).

Y, en fin, si os queréis enterar de qué pasó el tercer día en el No Sin Música 2017, os remito a la excelente crónica de mi compi Nacho. Por mi parte, podéis seguirme en Twitter (@BelenPeraltaP) y encontrar allí la cantidad de tuits que estuve mandando durante estos dos primeros días de festival, entre los que hay algunos vídeos que os puede dar idea de cómo fue todo. Por supuesto, no quisiera despedirme sin dar las gracias más sinceras a la organización del festival, especialmente a Omar Osuna y Faly Hermida, y naturalmente a Julio Sampalo, el coordinador de prensa, por su amabilidad y su enorme entrega. Julio, eres un sol, de verdad.

Hasta el año que viene, donde seguro que aumentará la enorme cifra de asistentes al fest: ni más ni menos que unas treinta mil personas llegadas de todos los puntos de España. Sí, es un festival ruidoso para los vecinos, pero que proporciona movimiento económico a Cádiz, y, obviamente, beneficio para la ciudad. Por lo tanto…

¡Adiós, NSM17! ¡Hola, NSM18!

 

©Belén Peralta para La Caravana del Rock. 2017. Todos los derechos reservados.

*Imágenes propiedad de Álvaro Alvarezluna. 

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