CRÓNICA CONCIERTO TOPO | SALA “EL PELÍCANO”

CRÓNICA CONCIERTO TOPO | SALA “EL PELÍCANO”
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Uno de esos días importantes el vivido en la Sala Pelícano de Cádiz el viernes 13 de enero de 2017, tras la brillante actuación de Topo, uno de los referentes  que ha dado el rock urbano en español. Una noche a recordar, pues la banda madrileña llegaba por primera vez a “La tacita de plata” y eso se notaba en el aspecto del local de la Avenida Fernández Ladrera que presentaba sus mejores “galas”, con un lleno absoluto, aunque el respetable ya contaba con sus años y bagaje y “echamos de menos” más caras jóvenes entre el público.

Pero antes del “cabeza de cartel”, llegaron los sanluqueños Bourbon, que siguen inmersos en la presentación de su segundo álbum “Devastación”. Hemos hablado de ellos en multitud de ocasiones, la última vez hace un mes tras su paso en su localidad natal junto a los vitorianos Soulbreaker Company. Y nos volvenos a repetir, el trío es de lo más exportable que tiene ahora la escena gaditana. Unos músicos excelentes que son una debilidad para el abajo firmante, aunque el sonido no les acompañó en esta ocasión, siempre es un placer escuchar grandes canciones como “¿Quien eres tú?”, “Te esperaré” o “Johnny ha vuelto al barrio”. Están llamados a grandes cotas.

Pero tras los cuarenta y cincos minutos de Bourbon, y el mínimo tiempo imprescindible para cambiar el escenario, a eso de las once y veinte, aparecían por las tablas de la Pelícano, los cuatro integrantes de Topo: Lele Laina, José Luis Jiménez, Luis Cruz y Jesús Sánchez para que en, poco más, de hora y media emocionanasen a todos los presentes. Un repaso a toda su ejemplar trayectoria que comenzaron con “Cantante urbano”, el primero de muchos de sus imprecederos himnos, tanto los propios como los que compusieron con Asfalto. Así que, con el océano Atlántico de testigo fueron sonando “Ciudad de músicos”, “Colores”, “Guerra fría”, “Abélica”, novedades que no desentonan como “El ritmo de la calle”, “Ser urbano”, la magistral versión en el idioma de Cervantes del clásico de Sam Cooke “Trae a casa tu amor”, aunque los momentos emocionantes llegaron con “Vallecas 1996”, auténtico homenaje a George Orwell y un final inolvidable con “Rocinante” y “Días de escuela”, ante el clamor de un respetable “rendido a sus pies” que apaudía y vitoreaba sin parar a una banda engrasada y en perfecta sintonía, con las dos Gibson sonando a la perfección, sumadas a la perfecta ejecución al bajo de José Luis Jiménez y la batería  como una poderosa base rítmica. Tras su arrolador concierto, no les quedaba más remedio que volver a subir a escena para interpretar los bises que fueron “Autorretrato”, “El periódico” y un final apoteósico con “Mis amigos donde estarán”.

A eso de la una de la madrugada, hora más que decente para finalizar un evento con dos grupos en cartel, terminaban las evoluciones de los madrileños y todos los presentes comentábamos cerveza en mano que acabámamos de presenciar un pedazo de la historia de la música de este pais, a los que se les debe mucho y que han marcado un antes y un despues en el panorama rockero patrio. Y que demostraron que están a un enorme nivel, sabiendo conjuntar su perfecta sintonía como banda, su precisión técnica y vocal, con unas letras que son poesía urbana viva. Momentos de una vida, nostalgia de lo vivido o lo no vivido pero que siguen “en la brecha” con el enorme bagaje de unas canciones que son patrimonio universal del rock urbano y que hemos tenido la fortuna de presenciar en estas latitudes tan meridionales, donde no estamos acostumbrados a poder ver a bandas de este calibre.

José Luis “El Director”

 

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