CRÓNICA FESTIVAL LA ISLA DEL BLUES 2014| WHAT THE FUCK!

CRÓNICA FESTIVAL LA ISLA DEL BLUES 2014| WHAT THE FUCK!
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Teníamos muchas expectativas puestas en la XVII edición del festival La Isla del Blues por lo atractivo del cartel y por su vuelta a la ciudad que lo vio nacer, XVII Festival La Isla del BluesSan Fernando.

Con casi puntualidad británica se subía al escenario la encargada de abrir el festival, la madrileña Susan Santos, un claro ejemplo de que el blues se va abriendo fronteras en nuestro país entre el género femenino, encontrando su máximo exponente hispano en esta artista.

Con su Fender Stratocaster Sunburst zurda se subía al escenario, en formato power trio, la bluesera, presentando su nuevo disco “Electric Love” con el que derrochó alma y sentimiento en cada solo que ejecutaba (increíble lo de esta chica), conectó al momento con el público que aún estaba llenando el recinto, por esto de la costumbre autóctona de llegar tarde a los eventos.

Supo escoger repertorio para animar al público y supo demostrar sus habilidades e influencias a lo largo de los 21 trastes de su “strato” con un blues refinado y su granSusa Santos voz, haciendo guiños constantes al country desde el blues que tan cómoda la hace sentirse encima de un escenario. También la acompañó su Airline resonator roja con la que se marcó las notas mas puras de su blues, acompañada del bottle neck. No sabemos muy bien si le faltó garra a ese instrumento o quizás el técnico de sonido no anduvo muy fino, porque los temas que estuvo acompañada de esta guitarra no terminaron de sonar como se merecía.

Una actuación muy buena que nos dejó con buen sabor de boca en su ya segunda participación en La Isla del Blues y una artista en claro ascenso que no defrauda con su directo elegante.

Como segundo artista se nos presentaba el veterano Javier Vargas con su Vargas Blues Band, esta vez acompañados de la cantante y guitarrista británica Dani Wilde.

Comenzaría su directo con el bajista Luis Mayol ejecutando de cantante, interpretando temas conocidos en su repertorio como “Black Cat Boogie” (aquí recordamos al gran Tim Mitchell, lo ejecutaba como nadie) entre otros y el gran Vargas Blues bandtributo a uno de sus héroes blueseros como es Gary Moore con su “Parissienne Walkways” el que también dedicó a todos esos artistas que ya no están entre nosotros.

Es la 5ª vez que vemos a la Vargas Blues Band y sinceramente este fue distinto. Javier nos tiene acostumbrados a un directo blues con estilo propio y en esta última etapa con grandes dosis de rock y eso es lo que parecía que iba a ser por la primera parte de su actuación, pero con la introducción de Dani Wilde en escena todo cogió un cariz diferente, todo se transformó en un blues mas abierto, elegante y mas dulce, aunque sin abandonar el feeling y la intensidad en momentos de los temas.

Dani se nos presenta con una telecaster con golpeador paisley y una forma de tocar con sus dedos poco ortodoxa, ademas de un vestuario de corte latino y flor roja en la cabeza, suponemos que como tributo a la ciudad que la acoge.

Durante los primeros temas que interpretó la artista, el volúmen de su guitarra Dani Wildeanduvo difuminado, no pudiendo disfrutar del todo de sus solos, pero todo quedó zanjado con el “pellizco” que Javier le dio a su ampli para corregirlo, un detalle que mostraba la complicidad entre ambos músicos.

A pesar de la dilatada experiencia del que fuera guitarrista de Miguel Ríos, Dani Wilde cogió las riendas de la actuación que controlaba tempos constantemente con gestos hacia Peter Kunst.

Aquí nos percatamos  ya de que el público que acompaña a la banda es de 3/4 del aforo, se ve que la banda que capitanea Javier Vargas hace las delicias de un gran abanico de público, que llega desde los más jóvenes, hasta los mas mayores.

Una actuación fina y de un blues cargado de elegancia británica que llegó a su punto álgido con la versión del tema “I´d rather go blind” que defendió Dani Wilde cómodamente debido a su amplio registro de voz. Javier nos ofreció ese estilo personal que se ha forjado a base de años en la carretera y nos deleitó con sus solos llenos de bottle neck.

Dani Wilde

Bien entrados en la madrugada hacía su aparición uno de los grandes reclamos del festival, el británico Oli Brown, junto a su banda RavenEye.

Desde el comienzo con su tema “Here I Am” procedente de su álbum homónimo, nos deja claro que esto no va a ser un concierto de blues exclusivamente. El sonido es gordo, distorsionado enormemente y la voz ha crecido exponencialmente con respecto a lo que nos muestra en sus discos.

Oli Brown & RaveneyeTodo lo que sale de ese escenario es rock y hard rock en su esencia, aunque a veces la dureza de lo que tocan roza lo heavy. Parece que el señor Brown hubiese venido a poner la nota discordante, a demostrar que tiene mucho que decir en este negocio o simplemente a dar un conciertazo que se nos quede en la retina por mucho tiempo, sea lo que fuere, lo consiguió.

La banda está pletórica y  rebosa energía, Oli no para de dar saltos y de poner poses rockeras mientras menea su melena al son de los acordes. La gente parece estar confundida, pero comienza a  entender lo que allí pasa, están en un concierto de rock y hay que disfrutarlo sin tapujos. Comienzan a agolparse frente al escenario y empiezan a dar saltos y a gritar como almas que se lleva el diablo. La energía se siente a nuestro alrededor y el alcohol ingerido comienza a hacer sus efectos en los Oli Brown & Raveneyepresentes, la banda lo percibe y lo potencia acercándose el frontman Oli Brown al filo del escenario, de lado a lado del mismo, mientras ejecuta sus solos hasta hacer enloquecer a todos.

 

Bueno, no es puramente blues lo que ha venido a presentarnos la banda pero… what the fuck!, esto gusta y mucho a la gente, está claro que allí solo están los que quieren estar, no hay espectadores de atrezzo.

Palpamos que Oli Brown y los RavenEye están disfrutando, están contentos con el calor del público, Oli responde con gestos de complicidad y con buenos ritmos Oli Brownque saca de su Telecaster, de su Hofner y de su Thinline customizada.

*Foto Oli Brown & Raveneye.

Desde luego no se dejó nada en el tintero esta joven promesa, un directo de algo mas de hora y media cargado de rock enérgico y que eligieron terminar de la mejor forma posible, invitando al resto de bandas a subirse para marcarse un blues que capitanearía el Sr. Vargas y que sería el mejor premio para el esfuerzo que ha realizado la promotora para que esto del blues sea posible en las latitudes que estamos….Gracias por lo que nos toca!!

Oli Brown, Vargas, Susan, Dani Wilde

Por Sergio Guzmán

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