CRONICA CONCIERTO PABLO CARBONELL |Sala Milwaukee | 30 Marzo 2013

CRONICA CONCIERTO PABLO CARBONELL |Sala Milwaukee | 30 Marzo 2013
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Vamos a intentar sintetizar en esta crónica lo ocurrido en la Sala Milwaukee el sábado 30 de marzo de 2013, tras la actuación de Pablo Carbonell, uno de esos tipos que no dejan a casi nadie indiferente.

Es bastante evidente, que al ir a un directo del ex cantante de “Toreros muertos”, no solo se está buscando escuchar talentosas canciones o un estilo de música basado en el virtuosismo técnico. Él es un humorista y todo su repertorio se basa en lo simpático de sus letras y en las constantes bromas que realiza, interactuando así con su público. Que hay que decir que es bastante numeroso, ya que más de cien personas se congregaron en la sala de la de la Avenida de la Bajamar. Una audiencia, en general , entregada a las gracias de Carbonell, salvo un reducido grupo de personas, que no entiendo muy bien, a que fueron, ya que no pararon de hablar entre ellos en todo el evento. Pagar los 10 euros de la entrada para no enterarte de nada es cuanto menos extraño.

El set list fue el conocido por todo aquel que haya asistido a alguno de sus conciertos. Alguna concesión al pasado como iniciar con “Mi agüita amarilla” y tras el descanso cantar “Manolito” o “Hoy es domingo” y unos cuantos temas de su cosecha, en especial del último “Canciones de cerca”. Destacó, sin dudar, la muy divertida y genial en letra “Soy masón”, que nos retrotrae de forma inmediata a los mejores tiempos de Toreros muertos, del “Aceitunas y estrellas”  interpretó “El último mono de la Nasa” y “Sentimiento wagneriano”, con la que concluyó en el último bis, Del “Canciones de cerca”, además del “Soy masón”, pudimos reconocer  “Campos de fresas”, “Sr. Caramales”, la muy celebrada “Sevillanas globales”, “Ese chico no te conviene”, “Sácame del bar” o “Kalimotxo de mamá” , junto con sus versiones de grupos clásicos con letras desenfadadas.

Y es que con el solo acompañamiento de la guitarra de Nono García y la suya propia, vestido con un “mono de obra” de un llamativo naranja, entretuvo durante las dos horas con descanso o algo más de hora y media de directo, a un respetable fiel, que consigue lo que viene a buscar al ver a Pablo Carbonell, reírse durante un rato y olvidar los problemas cotidianos. Y eso es mucho.

Por José Luis “El Director”. 

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